¿Dónde estaba el límite?
Desde la época colonial se consideraba que Chile se iniciaba en el despoblado de Atacama, sin precisar si este límite estaba al comienzo o al término del desierto.
Cuando se creó la República de Bolivia en 1825, sus autoridades sostenían que la frontera era el Valle de Copiapó, mientras que Chile afirmaba que era la desembocadura del río Loa.
Los problemas comenzaron tan pronto se descubrió el valor económico del desierto.
Nuestro país pretendía como límite el paralelo 23° latitud sur, al norte de Mejillones, en tanto que Bolivia reclamaba su extensión hasta el paralelo 25° latitud sur.
La riqueza salitrera que cubría el suelo antofagastino era explotada principalmente por capitales chilenos. Luego de diversos incidentes entre los pioneros chilenos y las autoridades bolivianas -además de algunas reclamaciones de las cancillerías- ambas naciones resolvieron firmar un tratado en 1866.
El gobierno de José Joaquín Pérez suscribió, con el dictador boliviano Mariano Malgarejo, un tratado que estableció como límite el paralelo 24° latitud sur y que los dos países se repartirían por mitades los derechos de exportación del guano y de los metales extraídos entre los paralelos 23° y 25° latitud sur.
La situación era confusa e impracticable, por lo que en 1874 se acordó firmar un nuevo tratado. Este ratificó como límite el paralelo 24° latitud sur y eliminó la medianería en el reparto de los impuestos. Asimismo, prohibió a Bolivia imponer nuevas contribuciones o alzar las existentes por un lapso de 25 años, a las empresas chilenas que operaban entre los paralelos 23° y 24° de latitud sur.
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